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Discurso pronunciado por el Contraalmirante Juan Carlos Sagastume en “Homenaje al personal de la Marina Mercante y Prefectura Naval Argentina Fallecido en la gesta de Malvinas”, a 28 años de la guerra, durante el acto realizado en el cenotafio ubicado en el predio del Edificio Libertad, el día 11 de mayo de 2010.

Rendimos hoy, frente al cenotafio que preserva su recuerdo, un sentido y merecido homenaje a los integrantes de la Marina Mercante y de la Prefectura Naval que participaron del conflicto del Atlántico Sur.

Con determinación, patriotismo, coraje y honor, algunos de ellos hasta con la entrega de su propia vida, unieron esfuerzos con los miembros de las FF.AA, para, en aquellas gélidas y ventosas aguas y aciagas horas, cumplir con el compromiso irrenunciable del pueblo argentino, de resguardar nuestra soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias y Sándwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes.

Este público homenaje a los Marinos Mercantes y de la Prefectura Naval que participaron en la Gesta de Malvinas, tiene para la Armada, un profundo y especial sentido.

Es que al recordar y testimoniar nuestra admiración por el coraje y abnegación de estos héroes, revivimos la historia de un vínculo tan antiguo en el tiempo como de marcada significación.

Implica recordar que la Armada misma tuvo su origen, y protagonizó sus primeras epopeyas merced a la decisión y vocación de una pléyade de marinos mercantes, veteranos de otras latitudes, que hicieron suyos estos mares, y aguerridos criollos, devenidos – al llamado de la libertad -en gauchos al timón, alcanzando juntos la gloria en las primeras cubiertas de la patria.

Y así fue desde entonces la inextricable unión entre los marinos argentinos, civiles y militares, que con misiones distintas aunque igualmente vitales, reconocen en el servicio a sus conciudadanos y el mar, la fuente de su vocación.

Aquél abril de 1982 reiteró el llamado a la abnegación y al riesgo. Y como en los orígenes, personal de la Marina Mercante y de la Prefectura Naval se alineó en primera fila sin vacilar, para hacer su irreemplazable aporte al esfuerzo del conjunto. No hubo que movilizarlos, todos fueron voluntarios respondiendo al llamado de la patria sin restricciones.

Al igual que sus camaradas de las FF.AA aceptaron y honraron su compromiso de defender la nación, compartieron los mismos peligros y como ellos ofrendaron sus vidas, cayeron heridos o volvieron al hogar con la tristeza de un final no querido, pero orgullosos de haber cumplido con el deber en condiciones extremas.

Esos hombres, con la piel y el espíritu curtidos por el mar, supieron afrontar con hidalguía los mayores peligros, rompiendo el bloqueo impuesto y transportando pertrechos vitales para la defensa y la supervivencia, de quienes desde recónditos puestos repelían al invasor.

Ellos fueron simplemente marinos argentinos con toda su tradición de coraje, valentía y heroísmo; orgullosos de navegar en buques que enarbolaban los colores de la Patria.

Y no es casual que la oportunidad para recordar estos hechos, sea coincidente con un nuevo aniversario del hundimiento del transporte ARA “Isla de los Estados”, buque que pertenecía al Comando de Transporte Navales, pero cuya tripulación estaba formada mayormente por profesionales civiles. Este trágico suceso es sin dudas emblemático, ya que abordo se encontraban juntos, personal de las tres fuerzas armadas, marinos mercantes y de la Prefectura Naval.

En la noche del 10 de Mayo de 1982, el Isla de los Estados navegando en medio de una intensa niebla, en apoyo a la guarnición de “Puerto Howard”, de la Isla Gran Malvina, fue blanco del ataque enemigo. Quince marinos mercantes, incluido su capitán, tres miembros del Ejército, uno de la Fuerza Aérea, uno de la Prefectura Naval y tres de la Armada, perdieron la vida tras una gigantesca explosión. Las armas enemigas se cobraron el precio de tanta bravura, con la pérdida de las valiosas vidas de los Capitanes de Ultramar Tulio PANIGADI y José BOTTARO, el Piloto de Ultramar Jorge POLITIS, los Maquinista Navales Miguel AGUIRRE y Alejandro CUEVAS, los Contramaestres Benito IBÁÑEZ y Omar RUPP, el 1º Electricista Pedro MENDIETA, el 1º Mecánico Enrique HUDEPOHL, el 1º Cocinero Rafael LUZARDO, el Mayordomo Néstor SANDOVAL, los Cabos de Mar Jorge BOLLERO y Omar MINA, los Marineros Antonio CAYO, Antonio LIMA y Manuel OLVEIRA y de los civiles, hermanos Heriberto y Leopoldo AVILA.
A esta lista de patriotas se agregan los nombres del marinero Jorge LÓPEZ de la Prefectura Naval Argentina, del Capitán Marcelo NOVOA, el sargento Víctor BENZO y el Cabo Roberto BUSTOS del Ejército Argentino; del cabo Héctor VARA de la FAA y de los Cabos Rubén TORRES, Orlando CRUZ y Oscar MESLER de la Armada Argentina.

Todos ellos permanecerán para siempre en nuestra memoria. Vivirán con la dimensión de héroes, que con absoluta justicia merecen, en el recuerdo permanente de todos los argentinos. A sus familiares nuestro eterno reconocimiento y agradecimiento.

Otros dos buques mercantes fueron hundidos durante la guerra, El “NARWAL” y el “RÍO CARCARAÑÁ”.

No fueron los únicos que soportaron el fuego enemigo. El  buque ARA “BAHIA BUEN SUCESO”, debió ser abandonado tras sufrir serias averías y el Transporte FORMOSA, rompiendo el bloqueo, pudo regresar al continente con una bomba sin explotar alojada en sus bodegas.

A estos hechos se le agregan innumerables acciones de entrega y coraje por parte del personal mercante. Incluso veintisiete cadetes de la Escuela Nacional de Náutica tuvieron participación en distintas unidades y hoy forman parte de nuestros respetados veteranos de guerra.

Cómo no recordar también al Cabo Julio BENÍTEZ de la Prefectura Naval, quien muere en heroica acción, enfrentando en desigual combate a los medios de la fuerza de tareas invasora.

En las islas permanece el espíritu de sus unidades empeñadas, los Guardacostas Rió Iguazú e Islas Malvinas.

Probablemente sea el de los Marinos de Guerra, el sector de la sociedad en mejor capacidad de valorar y admirar el coraje de estos hombres, y la importancia de su esfuerzo y sacrificio. Por ello, NADA MÁS JUSTO y necesario para la ARMADA que reiterar cada año, este testimonio público de respeto y emocionado afecto por nuestros colegas.

Ceremonias como esta constituyen emotivos marcos para la evocación de estos históricos sucesos. Es la forma de expresarles nuestro profundo agradecimiento. En nombre de todos los integrantes de la Armada, muchas gracias, son para nosotros motivo de orgullo, respeto y honor.

Su ejemplo nos compromete en el presente y en el futuro a luchar unidos y firmes sobre nuestras cubiertas con determinación y compromiso, por ser mejores, por una patria mejor para nuestra posteridad.

Su desinteresada entrega debe ser nuestra guía y ejemplo. Por ellos, digamos PRESENTE en su memoria, que ya dejó la crónica, para entrar en la página grande de la historia.

Que Dios y nuestra Señora Stella Maris los tenga en su gloria.

Por último, y como siempre en este acto, donde recordamos y agradecemos al personal de la Marina Mercante y de la Prefectura Naval que participó de la Gesta de Malvinas, reafirmamos nuevamente nuestra firme convicción de sostener de manera inquebrantable, la consigna:

Las Malvinas, fueron, son, y serán argentinas”.

Muchas gracias.