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Cenotafio y actos en memoria de los civiles caídos durante la guerra de Malvinas.

La plaza "Pesquero Narwall", en la Ciudad de Mar del Plata, fue la indicada para construcción del Cenotafio en memoria de los 649 caídos durante el conflicto bélico con Gran Bretaña.

Comisión Directiva y socios.

La participación civil durante el conflicto está representada en el panel central donde se inscriben los nombres de los dieciocho marinos mercantes que murieron tripulando los buques "Narwall", "Isla de los Estados" y dos del "General Belgrano". Tres de ellos (del "Islas de los Estados") eran socios de este Centro. Al pie, en mármol, está la bandera de la marina mercante, la que también flamea a un lado de la bandera nacional, detrás de sus nombres.

Tripulantes y familiares B/T "Campo Duran" - Y.P.F.

Comisión Directiva y socios.

Durante el acto, el Honorable Consejo Deliberante de Mar del Plata dio a conocer la norma mediante la cual el 9 de mayo se instituye como "Día de la Participación Civil en la guerra de las Malvinas".

Inauguran cenotafio: Alterio Wawata (Capitán B/P Narwall), Edgardo Dell'ellicine (Capitán B/M Río Carcarañá - E.L.M.A.) y Juan González.

Estuvieron presentes autoridades locales, miembros del Centro de Civiles Veteranos de Guerra "Operativo Malvinas" (CCVGM) de distintos puntos del país, representantes de distintas organizaciones gremiales que participaron de la construcción del Cenotafio y representantes de las fuerzas armadas, entre otras autoridades además de un número importante de vecinos. Durante sus palabras, el Delegado Regional del CCVGM, Juan González manifestó su agradecimiento al Centro de Capitanes y al resto de las entidades que hicieron posible el proyecto surgido dos años atrás. Por su parte, Santiago Tetamanzi, refiriéndose en sus palabras a los "trabajadores del mar" expresó que "los nombres grabados en la piedra tienen vivencia por su contenido, por lo que esas personas hicieron, que es lo que los lleva a ser merecedores del recuerdo y el agradecimiento permanente de sus compatriotas; son sangre del pueblo derramada en defensa de la soberanía argentina".

Héroes.

La Comisión Directiva y socios del Centro participaron junto a los Civiles Veteranos, recordando muy especialmente a los socios José Bottaro, Tulio Panigadi y Jorge Politis, del "Isla de los Estados"

Comisión Directiva y socios.

Capitanes de Ultramar Veteranos de Guerra Calafell; Trivelín y Martínez.

El día 10 de mayo en el Edificio Libertad, se realizó una ceremonia con el mismo fin, durante la cual el Vicepresidente y el Secretario de Asuntos Sociales depositaron una ofrenda floral en representación del Centro, y el Secretario de Asuntos Técnicos y Capacitación y el Secretario Ejecutivo de la Fundación "Escuela Nacional de Náutica Manuel Belgrano" hicieron lo propio en nombre de la Fundación. También participaron socios del Centro y familiares de los caídos.

Edificio Libertad. Ofrendas florales.

Edificio Libertad. Ofrendas florales.


Palabras pronunciadas por el Vicepresidente del Centro de Civiles Veteranos de Guerra “Operativo Malvinas”, VGM Santiago M. Tettamanzi, en Mar del Plata, Plaza Pesquero “Narwal”, el 9 de Mayo de 2007, en el acto de inauguración del Cenotafio de los 649 Héroes de la Patria Caídos en la Guerra de Malvinas de 1982.

Autoridades presentes, civiles, militares, de seguridad, policiales, eclesiásticas. Familiares de Caídos. Delegaciones estudiantiles. Entidades y organismos colaboradores en la concreción de la obra. Formaciones militares y banda. Amigos que han llegado desde Buenos Aires. Vecinos de este barrio y de toda la ciudad de Mar del Plata. Centros, federaciones y camaradas Veteranos de Guerra de todas las extracciones. Medios de difusión y fuerzas vivas de la Comunidad. Compatriotas todos:

Ante todo, muchas gracias por su presencia, por su compañía. A los familiares de los Caídos todo nuestro profundo cariño y respeto; y a los colaboradores muchas gracias por su invalorable comprensión para poder realizar este anhelo surgido de nuestros afiliados de Mar del Plata, permanentemente apoyado por la Comisión Directiva de este Centro de Civiles Veteranos de Guerra “Operativo Malvinas”.

Compatriotas:

Hace un mes, en el acto del 2 de abril, en otro Cenotafio, el de Plaza San Martín en Retiro, decíamos que los nombres grabados en la piedra solo tienen vivencia por su “contenido”, es decir por lo que esas personas han hecho, y los lleva a ser merecedores del recuerdo y el agradecimiento permanente de sus compatriotas. Hoy, aquí en este Cenotafio de Mar del Plata que estamos inaugurando, a 25 años del ataque del usurpador sobre el pesquero “Narwal”, queremos repetir esos conceptos. Estos 649 nombres de soldados conscriptos, cuadros militares, fuerzas de frontera, y civiles voluntarios, viven eternamente para los argentinos porque tienen su “contenido”: “Son sangre del Pueblo derramada en defensa de la soberanía argentina”. Ese es el núcleo que los hace Héroes de la Patria.

Provienen de diversos orígenes, formación, especialidades: Unos estaban cumpliendo un período obligatorio de servir militarmente, otros por haberse formado en carreras específicas de las armas, otros por ser guardianes de los límites fronterizos de la Patria, y otros por representar a la clase trabajadora, que voluntariamente dejaba su quehacer en la paz, para brindar bélicamente en el Teatro de Operaciones el esfuerzo de esa clase tan fogueada en luchas de reivindicación social, que son también luchas contra las otras facetas de los poderes imperiales.

Y uno de los ejemplos, un símbolo, de esa comunión, de esa sangre del Pueblo derramada en común por defender lo que es propio de la Patria, fueron los Caídos el 10 de Mayo de 1982 a las 10 y media de la noche en el Estrecho de San Carlos, a bordo del buque transporte “Isla de los Estados”.

Allí, víctimas de los impactos de una fragata del usurpador, en un solo hecho caen juntos 7 miembros de las tres fuerzas armadas y de las fuerzas de fronteras, que estaban a bordo cumpliendo diversas tareas encomendadas, y 15 Marinos Mercantes, trabajadores del mar, que tripulaban la nave.

Este símbolo es una síntesis del supremo esfuerzo del pueblo argentino, (que recordamos en esta inauguración), y es un legado a las generaciones futuras en cumplimiento de nuestra Canción Patria, cuando ella nos impone el compromiso de mantener eternos los laureles conseguidos por nuestros mayores.

Hace unos minutos hemos entonado ese Himno Nacional. En una de sus estrofas cantamos “Sean eternos los laureles que supimos conseguir...”. Ella nos lleva a relacionarla a un viejo adagio que, mas o menos, dice así: “El valor de los laureles que consigues está dado por la dimensión del enemigo al que te enfrentas”.

Nuestra rica historia argentina justifica con creces esos laureles que el himno proclama. Así lo atestigua la dimensión del enemigo que hubo de enfrentar en nuestras campañas de la Independencia. Y se enaltecen los laureles con la precariedad de medios conque la mayoría de las veces se debió actuar; y más aún, con los sacrificios personales de sus conductores. La historia grande guarda como máximos exponentes de ello, entre otros, a las figuras señeras de San Martín y Belgrano. Quisiéramos detenernos aquí, pues, en el enemigo del enfrentamiento bélico de 1982; y de hoy, ya que tal como ayer, es el invasor armado de esa parte del territorio nacional. La dimensión que en su momento detentaban los invasores, ya la conocían nuestros antepasados cuando las gloriosas jornadas de la Reconquista y de la Defensa de Buenos Aires de 1806 y 1807, y de la Defensa del Río Paraná de 1845 y 1846. Sin embargo no dudaron en enfrentarlo; muy por el contrario, fue un acicate para la acción.

El usurpador de Malvinas comenzó a cimentar su imperio a mediados del siglo XVII, en un período curiosamente no monárquico, sino bajo el Commonwealth de Oliver Cronwell. En él se mezclaron las sangrientas matanzas religiosas sobre Escocia e Irlanda, con las medidas económicas, como el Acta de Navegación de 1651 que desplazó del comercio marítimo al poder holandés, con sus guerras subsiguientes contra esa potencia europea. Implementó el “Western Design”, o “diseño de occidente”, que arremetió contra el corazón del poder colonial español, apoderándose de la estratégica isla de Jamaica en pleno Mar Caribe. Planes de dominio imperial que se continuaron, luego de reinstaurada la Corona, con el poder del Reino, y la consiguiente expansión colonial, en siglos siguientes, sobre territorios, asiáticos, africanos y americanos; siendo las Malvinas de 1833 nuestro ejemplo.

Desarrolló su poder marítimo en el Mar Mediterráneo, por el apoderamiento de su entrada atlántica, como lo es Gibraltar y la isla de Minorca, en 1713. Sus infames Guerras del Opio sobre China, donde introdujo esa droga por medio de la British East Indian Company, y que por el Tratado de Nanking de 1842, se apoderó de Hong Kong, imponiendo terribles cargas contributivas a la monarquía oriental, y constituyéndose, junto con sus socios imperiales de Europa y América, como los gendarmes del Río Yangtzé, (algo que quisieron repetir, pero sin éxito, en nuestro Paraná en 1845 - 1846). Acredita también la triste actividad del “asiento” del tráfico de esclavos hacia América, provenientes del Africa. La victoria de Trafalgar de 1805 sobre las flotas combinadas española – francesa, le aseguró la supremacía marítima; y con la victoria de Waterloo en 1815 terminó con la competencia imperial napoleónica.

Su poder económico se potenció con la llamada Revolución Industrial, nacida en las propias entrañas británicas, con el sometimiento laboral de sus propios habitantes, especialmente mujeres y niños, en condiciones infrahumanas.

Con las guerras inter – imperiales de 1914 – 1918 y 1939 – 1945, el usurpador comenzó a definir su sociedad unívoca con su gran protector de 1982, los Estados Unidos, y lo situó en la posterior estratégica del Medio Oriente y su riqueza petrolera.

Curiosamente, en ambas guerras, su usurpación estratégica de nuestras Islas Malvinas le permitió dos grandes triunfos navales: el primero en 1914 en el área de las Islas sobre una flota imperial alemana, y la segunda en 1939 sobre un acorazado alemán en la denominada “Batalla del Río de la Plata”.

En 1956, impulsó una nueva aventura armada colonial, ante las medidas nacionales de Egipto sobre el estratégico paso del Canal de Suez.

Todo esto no quiere ser una lección de historia, sino, por el contrario, es una muy pequeñísima síntesis de situaciones puntuales, tomadas aleatoriamente, que hacen al conocimiento sobre el usurpador directo de nuestros archipiélagos australes, y pretendiente declarado sobre la proyección antártica. Nos llevaría horas y horas explayarnos en muchas otras particularidades. Ni que decir, si entráramos a analizar a su partícipe necesario de 1982, los Estados Unidos, como así también a los antecedentes imperiales de las potencias europeas que, con medidas económicas y políticas, lo acompañaron en su aventura sobre el Atlántico Sur. Pero hasta aquí bastará para definir al enemigo que enfrentamos, y el porqué de los laureles por Malvinas que en nuestro corazón sumamos a los ya consagrados en la canción patria. Ellos no se diluyen por un revés armado, ya que, como decía el Dr. Julio González en su discurso del pasado 2 de Abril: “ en el empleo de un arma los resultados son siempre aleatorios”.

Y nos preguntamos: ¿acaso los reveses de Sipe – Sipe, Vilcapugio, Ayohuma, por citar algunos, quitan una sola partícula de aquellos laureles conseguidos?. Lo que da el sentido de la victoria es el todo, y no se claudica por el resultado adverso de una de sus partes. La recuperación de las islas del 2 de abril de 1982 es un capítulo contemporáneo, que sostenemos fervientemente, y de ninguna manera el cese del fuego del 14 de Junio marca el final de ese todo de 5 siglos, que es esta Causa Nacional, Latinoamericana, Anticolonial, y Antiimperialista de Malvinas con más de 500 años de historia. Compatriotas, este Cenotafio que hoy inauguramos, con los nombres de nuestros Camaradas Caídos, es otro hito más que se suma a los monumentos erigidos en el territorio nacional, incluido su principal, el de Darwin, no para ocultar vergüenza alguna, sino para decir que, tal como nos señalaba el Dr. González, “en la historia están los Pueblos que luchan, no los que lloran”.

Cerramos, pues, proclamando:

Que no olvidamos, ni nos rendimos

Que no “negociamos” la soberanía de nuestras Islas, y no reconocemos otra que no sea la Argentina

Que a las razones inalienables sobre nuestros archipiélagos, se le han sumado desde 1982 otras 649 razones más, como lo son estos 649 Héroes de la Patria.

Que seguimos altivos y de pié, como lo están en este Cenotafio, y en todo otro, estas placas de granito con sus nombres grabados. Como lo están en Darwin sus cruces blancas.

Que los laureles que supimos conseguir, siguen verdes e intactos.

Que aunque se trate de ocultar, disimular o distorsionar, el pueblo argentino, con su corazón junto a sus Caídos, y en el ejercicio de sus legítimos derechos, aguarda impaciente la victoria final de la Causa de Malvinas.

Centro de Capitanes