Tras la invención del teléfono en 1876 y la subsiguiente
expansión de la telefonía, la Unión Telegráfica
comenzó, en 1885, a preparar la legislación internacional
al respecto. Al inventarse en 1896 la telegrafía sin hilos —
esto es, el primer tipo de radiocomunicación — y comenzarse
a utilizar esta nueva técnica para las comunicaciones marítimas
y otros fines, se decidió convocar en 1903 una conferencia de radiocomunicaciones
preliminar para estudiar la reglamentación internacional de las
comunicaciones radiotelegráficas.
En la primera Conferencia Radiotelegráfica Internacional, celebrada
en 1906, en Berlín, se firmó el primer Convenio Internacional
de Radiotelegrafía, cuyo anexo contiene las primeras normas sobre
telegrafía sin hilos. Esas normas, con las modificaciones y revisiones
que se introdujeron ulteriormente en numerosas conferencias telegráficas
de radiocomunicaciones, constituyen en la actualidad el Reglamento de
Radiocomunicaciones.
El S O S, señal compuesta por tres puntos, tres rayas y otros
tres puntos en el Código Internacional Morse, fue adoptada inicialmente
por el gobierno alemán, en sus regulaciones para el servicio de
radio, el 1º de abril de 1905.
Pero se convirtió en un estándar internacional al ser incluida
en la Convención Radiotelegráfica Internacional, firmada
el 3 de noviembre de 1906 y cuya entrada en vigor operó el 1º
de julio de 1908.
La tragedia del Titanic reveló la importancia vital en la adopción de un sistema internacional de comprensión universal. Luego de la colisión, en abril de 1912, los operadores de radio del buque “inundible” enviaron ambas señales de socorro: la antecesora señal “CQD” y la entonces nueva señal, “SOS”. Pero algunos buques en la zona creyeron que el alboroto radial era parte de las fiestas abordo del lujoso buque.
La comunidad marítima entendió rápidamente la utilidad de las señales de socorro: más de mil quinientas vidas, incluyendo la de Jack Phillips, el Primer Oficial de Radio del Titanic, se perdieron una sola tragedia. Y ya nadie ignoró qué significaba el SOS.
Si bien la tecnología puesta al servicio de la salvaguarda de la vida humana en el mar superó a la radiotelegrafía, la famosa señal estará junto a nosotros, los marinos, por muchos años más!
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