NoticiaCampaÑa contra las Banderas de Conveniencia en Argentina. Reporte 2009.
Merece destacarse la recuperación de usd 380.000 por salarios impagos y la repatriación de más de 30 marinos con costo para sus empleadores. La crisis económica internacional ha golpeado fuertemente a las empresas de navegación. Los pequeños y medianos armadores, han sido los más afectados, causando en muchos casos su bancarrota. Producto de ello, más de 45.000 marinos han sido abandonados alrededor del mundo. Los tres casos siguientes, son un ejemplo cercano de ello.
“Tor Atlantic” Sin provisiones, combustible, luz, agua potable, ni servicio sanitario a bordo, y con la sensación de estar abandonados a su suerte, nueve marinos subsisten en el buque Tor Atlantic, de bandera panameña, varado en un muelle del puerto La Plata.
El carguero está en el país hace unos tres años pero, desde entonces, apenas hizo unos pocos viajes llevando fuel oil a Mar del Plata y Bahía Blanca. Desde el 28 del mes pasado está inmóvil, amarrado en un muelle del puerto platense.
El prefecto Amarita, Jefe de Operaciones de la PNA La Plata dijo que “hemos garantizado la salud de los marinos”; y agregó que no están “interviniendo de forma directa, pero si el barco es abandonado quedaría en una situación riesgosa y vamos a tener que actuar”.
Padecimientos:
Por su parte, el contramaestre argentino, Hugo Pelufo, aseguró: “El grupo está mal psicológica y moralmente. Detrás nuestro están nuestras familias. Yo tengo 40 años de marino y nunca me había pasado algo así”.
En la Justicia
“Symphony I”
Luego de ocho meses de ardua negociación y trabajo por parte de la oficina local de la ITF, el 21 de julio fueron repatriados los últimos dos tripulantes del buque mercante Symphony I.
Luego que la oficina local de la ITF involucró a la Prefectura Naval Argentina, a los consulados Griego, Filipino, Indonesio y Liberiano, al Apostolado del Mar, y tras presionar al agente marítimo, mediante la publicidad del caso a través de los medios de comunicación, los primeros 17 marinos fueron repatriados en noviembre de 2008, permaneciendo a bordo otros 14 tripulantes por exigencia de la P.N.A., para mantener la tripulación mínima de seguridad a bordo de la embarcación, y cumplir con los turnos de guardia.
Los marinos que permanecieron a bordo fueron mantenidos gracias a la solidaridad movilizada por la Oficina local de la ITF, que logró que los tripulantes recibiesen agua potable y alimentos de la Iglesia y consulados.
Con la repatriación de los dos últimos tripulantes (Capitán y Mecánico), la preocupación por la situación del buque se centró en los reclamos legales iniciados en Argentina y continuados por los tripulantes en sus países de residencia, contra las respectivas agencias de contratación. Cabe destacar los iniciados en Filipinas: juicio por daños y perjuicios por USD 500.000 y Rumania, donde actualmente interviene el Inspector de la ITF Adrian Mihalcioiu, representando a dos de los tripulantes.
Cumplido un año desde el inicio del caso, el buque permanece abandonado en la zona de fondeo cercana al puerto de La Plata, con varios embargos que suman alrededor de 5 millones de dólares, incluidos los salarios impagos de la tripulación.
“Eber"
El buque fue inicialmente embargado por el agente marítimo, a causa de servicios impagos, quedando fondeado en las inmediaciones del puerto La Plata, Buenos Aires, Argentina. Luego de varios días, el buque quedó sin alimentos ni agua potable y con demoras en los pagos de salarios.
El Consulado de Turquía no brindó la asistencia a sus propios ciudadanos tal como fue requerido por los mismos y ésta oficina. Si, cooperó el Apostolado del Mar en Buenos Aires y la Prefectura Naval Argentina. La repatriación de los tripulantes fue realizada en etapas. El costo de los pasajes de avión fue financiado por los propios familiares de algunos de los tripulantes y el sindicato turco Dad Der.
La agencia marítima local del buque trabajó en contra de nuestra oficina, utilizando todos los métodos legales y relaciones con las autoridades para impedir nuestra asistencia y evitar las repatriaciones.
La colaboración de la red local de contactos de la oficina y del Centro de Capitanes de Ultramar y Oficiales de la Marina Mercante, logró sortear los obstáculos que impedían la repatriación:
• Costo de la lancha de desembarco (USD 350 per cápita): la empresa propietaria de la embarcación dispuso SIN CARGO ALGUNO los viajes necesarios;
Durante el caso, debió impedirse en dos oportunidades el cambio de lugar de fondeo del buque (se pretendía trasladarlo, con o sin colaboración de los tripulantes, 200 millas al este), de manera que quedase fuera del área del Río de la Plata. En sendos momentos, se coordinó con los marinos el negarse a tomar remolcadores o recibir práctico abordo, en cualquier momento, mientras El sindicato turco, solicitó iniciar acciones legales en Estambul para recuperar los salarios impagos, ya que los marinos eran sus afiliados, estaban en contacto con el armador y tenían casos anteriores contra el mismo, resueltos por sus abogados.
Coordinado con el Secretario General de Dad Der, el caso fue presentado durante el Seminario Mundial de Inspectores, realizado en Estambul en julio de este año, de manera de mostrar como el trabajo conjunto entre Inspectores y Sindicatos puede lograr exitosos resultados, incluso en buques “habitualmente” abandonados durante la presente crisis económica mundial.
Mar de Vigo
El buque pesquero Mar de Vigo, de bandera argentina, permaneció amarrado en el puerto de Buenos Aires por más de diez años sin ningún tipo de mantenimiento. En el mes de marzo de este año, fue vendido a un armador panameño, con la idea de transformarlo en buque de carga general para transporte de cargas en la zona del Caribe.
Mientras se realizaron las reparaciones en dique seco, debió presionarse al armador para proveer a cada tripulante con estufas y lograr la reposición de los víveres, ya escasos al momento de la primera inspección. Pese a la inacción de los tripulantes para defender sus propios derechos, se logró recuperar una primera parte de los salarios impagos.
Se realizaron visitas semanales, asistiendo a los marinos ante diferentes problemas, tales como atención médica, reposición de medicamentos, mejoras en la habitabilidad (camarotes, cocina y baños) y varios problemas de estanqueidad y equipos de seguridad del buque y de protección personal.
Al igual que en otros casos, la colaboración por parte del Consulado Cubano en Buenos Aires fue nula. La denuncia presentada ante el Consulado de Panamá, nos encontró el mismo día en que cambiaban de Cónsul, por lo que su asistencia fue inconsistente.
Luego de varios meses de reparaciones, el superintendente del armador a cargo del buque, resultó ser también, el inspector del estado de bandera (Panamá)!!!, por lo que el día previo a su zarpada, contaba con todos los certificados estatutarios, pese a que varios de ellos tenían fecha de emisión ANTERIOR a la fecha del inicio de la reparación !!!
Las siguientes, son algunas de las fotos tomadas al momento de la zarpada:
Ante la inminente zarpada del buque, con práctico a bordo y remolcadores a la orden, se realizó una inspección de seguridad por parte de esta oficina, (habilitación de Perito Naval en Navegación), detectando diversos problemas de seguridad y denunciando formalmente los mismos ante la Prefectura Naval Argentina, quien en forma inmediata, ordenó la suspensión de la zarpada y envió inspectores con el fin de chequear lo denunciado. Luego de varias horas, la Autoridad Marítima retiró los Certificados del buque y lo arrestó por más de 30 días, hasta solucionar los problemas encontrados.
Dos días más tarde, se recibió una nota de la P.N.A. señalando que: “…al momento de la inspección el buque de marras se encontraba enarbolando bandera de Panamá y en posesión de patente provisoria de navegación y certificados de seguridad también panameños, los cuales evidentemente no se corresponden con el estado general del buque y su equipo, constituyendo un riesgo inaceptable para la propia nave y las personas que se encuentran a bordo… Esta Autoridad Marítima desea agradecer la oportuna intervención de la ITF y reiterar su firme compromiso de tutelar la seguridad y protección de la navegación, las vidas humanas y bienes comprometidos, así como también con la preservación del medio ambiente…”
A la zarpada, los tripulantes pudieron sentirse seguros para iniciar el viaje y felices por haber recibido USD 78.000 en concepto de salarios adeudados.
Cabe mencionar, que la mutua y respetuosa relación de esta oficina con la Autoridad Marítima, sin ninguna duda, facilita la solución de muchos problemas que afectan a los marinos extranjeros.
Copias de la denuncia presentada ante la P.N.A. y posterior agradecimiento de nuestra gestión por parte de dicha Autoridad Marítima, fueron entregadas en Londres, durante el mes de septiembre, al Departamento de Operaciones Marítimas.
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