Lunes, 20 Noviembre 2017

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El año 2009 está finalizando con 270 buques inspeccionados en el área cubierta por las Oficinas de la ITF, abarcando unos 500 kilómetros de costa, desde Puerto San Martín en el Río Paraná hasta Puerto La Plata; incluyendo, casos resueltos en Nueva Palmira (Uruguay).


Merece destacarse la recuperación de USD 380.000 por salarios impagos y la repatriación de más de 30 marinos con costo para sus empleadores.
La crisis económica internacional ha golpeado fuertemente a las empresas de navegación. Los pequeños y medianos armadores, han sido los más afectados, causando en muchos casos su bancarrota. Producto de ello, más de 45.000 marinos han sido abandonados alrededor del mundo. Los tres casos siguientes, son un ejemplo cercano de ello.


"Tor Atlantic"
Sin provisiones, combustible, luz, agua potable, ni servicio sanitario a bordo, y con la sensación de estar abandonados a su suerte, nueve marinos subsisten en el buque Tor Atlantic, de bandera panameña, varado en un muelle del puerto La Plata.

El carguero está en el país hace unos tres años pero, desde entonces, apenas hizo unos pocos viajes llevando fuel oil a Mar del Plata y Bahía Blanca. Desde el 28 del mes pasado está inmóvil, amarrado en un muelle del puerto platense.

Desde hace meses, el representante del dueño, identificado como Roberto Garrido, de origen colombiano, viene prometiendo a los marinos que regularizará la situación. Contrariamente, empeora cada día.

Fuentes de la agencia argentina que representa la embarcación, Marítima Basal SA, señalaron que la deuda de Garrido con la empresa supera los 500.000 dólares.

Cabe recordar que en 2005 el Tor Atlantic protagonizó una situación similar en Chile, donde permaneció virtualmente abandonado por 112 días en la bahía de Puerto Montt. Aquel episodio derivó en una multa y al menos dos demandas judiciales millonarias.

En septiembre pasado comenzó a intervenir en el caso la Federación Internacional de Trabajadores del Transporte Marítimo (ITF), a través del capitán Rodolfo Vidal, uno de los representantes argentinos de dicha institución, encargada de luchar por los derechos laborales de los hombres de mar.

En la Justicia
Vidal, que tomó la representación de los tripulantes y ahora se propone iniciar acciones legales, explicó que "se trata de un buque que hizo contratos laborales basura. Hasta ahora -dijo- no hemos logrado que el armador se haga cargo y resuelva el problema de esta gente que, según la normativa internacional, se encuentra en situación de abandono". El dirigente elevó un informe a la sede central de ITF para que sea remitido a la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

"Symphony I"
Luego de ocho meses de ardua negociación y trabajo por parte de la oficina local de la ITF, el 21 de julio fueron repatriados los últimos dos tripulantes del buque mercante Symphony I.

El buque, que enarbolaba la bandera de Liberia, arribó a aguas argentinas con el fin de transportar un cargamento de aceite de soya en el puerto de San Lorenzo, en octubre de 2008. Al llegar a la zona de espera en La Plata, quedó detenido debido a los serios problemas que existían a bordo. Además de tres meses sin recibir salarios, los 31 marinos que tripulaban el Symphony I, tenían problemas de salud física y mental, debido a la falta de comida, agua y atención médica; sin posibilidades de bajar a tierra y quebrantados espiritualmente por la falta de comunicación con sus familiares.
Luego de que la oficina local de la ITF involucró a la Prefectura Naval Argentina, a los consulados Griego, Filipino, Indonesio y Liberiano, al Apostolado del Mar, y tras presionar al agente marítimo, mediante la publicidad del caso a través de los medios de comunicación, los primeros 17 marinos fueron repatriados en noviembre de 2008, permaneciendo a bordo otros 14 tripulantes por exigencia de la P.N.A., para mantener la tripulación mínima de seguridad a bordo de la embarcación, y cumplir con los turnos de guardia.

Los marinos que permanecieron a bordo fueron mantenidos gracias a la solidaridad movilizada por la Oficina local de la ITF, que logró que los tripulantes recibiesen agua potable y alimentos de la Iglesia y consulados.

Luego de dos meses la situación a bordo seguía sin solución y para evitar mayores daños a la salud física, moral y espiritual de los tripulantes, con apoyo del Centro de Capitanes, el Apostolado del Mar y el Consulado de Filipinas, los últimos tripulantes fueron repatriados, permaneciendo a bordo personal de la P.N.A., quien asumió la custodia del buque con personal propio.

Cumplido un año desde el inicio del caso, el buque permanece abandonado en la zona de fondeo cercana al puerto de La Plata, con varios embargos que suman alrededor de 5 millones de dólares, incluidos los salarios impagos de la tripulación.

"Eber"
El caso fue iniciado el 21 de noviembre de 2008 ante la solicitud de dos tripulantes que requerían su repatriación.
El caso fue cerrado el 24 de marzo de 2009, cuando el buque zarpó de Argentina con una nueva tripulación, rumbo a Estambul, su puerto de registro.

El buque fue inicialmente embargado por el agente marítimo, a causa de servicios impagos, quedando fondeado en las inmediaciones del puerto La Plata, Buenos Aires, Argentina. Luego de varios días, el buque quedó sin alimentos ni agua potable y con demoras en los pagos de salarios.
El Consulado de Turquía no brindó la asistencia a sus propios ciudadanos tal como fue requerido por los mismos y ésta oficina. Si, cooperó el Apostolado del Mar en Buenos Aires y la Prefectura Naval Argentina. La repatriación de los tripulantes fue realizada en etapas. El costo de los pasajes de avión fue financiado por los propios familiares de algunos de los tripulantes y el sindicato turco Dad Der.
La agencia marítima local del buque trabajó en contra de nuestra oficina, utilizando todos los métodos legales y relaciones con las autoridades para impedir nuestra asistencia y evitar las repatriaciones.
La colaboración de la red local de contactos de la oficina y del Centro de Capitanes de Ultramar y Oficiales de la Marina Mercante, logró sortear los obstáculos que impedían la repatriación.

Durante el caso debió impedirse en dos oportunidades el cambio de lugar de fondeo del buque (se pretendía trasladarlo, con o sin colaboración de los tripulantes, 200 millas al este), de manera que quedase fuera del área del Río de la Plata.

Coordinado con el Secretario General de Dad Der, el caso fue presentado durante el Seminario Mundial de Inspectores, realizado en Estambul en julio de este año, de manera de mostrar como el trabajo conjunto entre Inspectores y Sindicatos puede lograr exitosos resultados, incluso en buques "habitualmente" abandonados durante la presente crisis económica mundial.

Pese a las negociaciones que se venían llevando a cabo, el 2do. Oficial de Cubierta, el 2do. Maquinista y un Engrasador (fotógrafo), decidieron no esperar y armaron su "propia balsa de desembarco", arribando a la costa platense, seis horas después de dejar el buque. Cuando en horas de la tarde del 8 de febrero, el operativo SAR realizado por la Autoridad Marítima estaba llegando a su fin, los "Crusoe" eran recibidos con sorpresa por el Cónsul de Turquía en Buenos Aires.

Buque con bandera de Panamá. Tripulación cubana
El caso fue iniciado el 2 de julio de 2009 ante la solicitud de la tripulación que requería ayuda para el cobro de salarios atrasados.
El caso fue cerrado el 16 de octubre de 2009 cuando el buque zarpó de Buenos Aires hacia el Mar Caribe.
El buque pesquero Mar de Vigo, de bandera argentina, permaneció amarrado en el puerto de Buenos Aires por más de diez años sin ningún tipo de mantenimiento. En el mes de marzo de este año fue vendido a un armador panameño, con la idea de transformarlo en buque de carga general para transporte de cargas en la zona del Caribe.

Se realizaron visitas semanales, asistiendo a los marinos ante diferentes problemas, tales como atención médica, reposición de medicamentos, mejoras en la habitabilidad (camarotes, cocina y baños) y varios problemas de estanqueidad y equipos de seguridad del buque y de protección personal.

Al igual que en otros casos, la colaboración por parte del Consulado Cubano en Buenos Aires fue nula. La denuncia presentada ante el Consulado de Panamá, nos encontró el mismo día en que cambiaban de Cónsul, por lo que su asistencia fue inconsistente.
Luego de varios meses de reparaciones, el superintendente del armador a cargo del buque, resultó ser también, el inspector del estado de bandera (Panamá)!!!, por lo que el día previo a su zarpada, contaba con todos los certificados estatutarios, pese a que varios de ellos tenían fecha de emisión ANTERIOR a la fecha del inicio de la reparación!!!

Ante la inminente zarpada del buque, con práctico a bordo y remolcadores a la orden, se realizó una inspección de seguridad por parte de esta oficina, (habilitación de Perito Naval en Navegación), detectando diversos problemas de seguridad y denunciando formalmente los mismos ante la Prefectura Naval Argentina, quien en forma inmediata, ordenó la suspensión de la zarpada y envió inspectores con el fin de chequear lo denunciado. Luego de varias horas, la Autoridad Marítima retiró los Certificados del buque y lo arrestó por más de 30 días, hasta solucionar los problemas encontrados.

A la zarpada, los tripulantes pudieron sentirse seguros para iniciar el viaje y felices por haber recibido USD 78.000 en concepto de salarios adeudados.
Cabe mencionar, que la mutua y respetuosa relación de esta oficina con la Autoridad Marítima, sin ninguna duda, facilita la solución de muchos problemas que afectan a los marinos extranjeros.


Copias de la denuncia presentada ante la P.N.A. y posterior agradecimiento de nuestra gestión por parte de dicha Autoridad Marítima, fueron entregadas en Londres, durante el mes de septiembre, al Departamento de Operaciones Marítimas.