Rincón del Socio

Un prólogo Polar

Ser el traductor del gigantesco idioma de las emociones, a la letra de la lengua castellana es una distinción cuando menos perturbadora, ya que se pretende convertir un gigante de la mente y el espíritu humano en apenas un “pigmeo” de cien mil palabras, de las cuales se conocen solo algunas pocas, pero también es gigante la alegría de tratar de hacerlo.

Por su lado, las imágenes adolecen de silencio y las palabras se vencen de etimología, acuñando nuevos matices de significación que confunden a lectores, pero por suerte, la foto de una sonrisa y la palabra “euforia” todavía sirven para dar claridad a estas narraciones.El párrafo anterior parece un poco aumentado en sus proporciones, pero fue confirmado por las respuestas de los amigos que recibieron la nota de regreso que decía así:Luego de dejar por el través de la nave al Cabo de Hornos, habiendo atravesado el Pasaje de Drake viniendo de la Antártida, acabamos de arribar al Puerto de Ushuaia y este es el primer mensaje que la tecnología nos permite enviar en los últimos veinte días.Las respuestas solo fueron interjecciones de asombro y exaltación, cargadas de una elocuencia que corroboraban los sentimientos propios.

Al llegar a puerto, toda la tripulación adoptó una postura especial con la cabeza inclinada y en silencio que llamaba la atención, parecía una ceremonia como de gracias y seguramente que lo era, junto a otra tratando de comunicarse con la añorada familia, por medio de los teléfonos celulares.

Quizás podamos recrear los hechos vividos en cada singladura junto a la narración de cosas surgidas de la imaginación, inspiradas en ese ámbito Austral, donde se congrega el mutismo humano con el rugido de un aire a toda carrera, batiendo records de movimiento que producen sorpresa e inquietud.Dice la definición que la “derrota” es el lugar por donde se planifica navegar con seguridad; y en este particular “ejido gélido” del planeta, implica una serie de normas no habituales para los navegantes, especiales y estrictas, provenientes del Código Polar.Cada zarpada se “pronostica” a la espera de un hueco meteorológico que garantice un comportamiento amable de los movimientos horizontales y verticales, tanto del oleaje como de los vientos en el marco de velocidades, por lo menos conocidas…

Existe una asociación internacional de navegantes al Cabo de Hornos, Imagen-3-prologocompuesta por los llamados Cap Hornier’s, muchos de los cuales se colocan en el lóbulo de la oreja izquierda un aro de oro, como solían hacer los marinos de hace cinco siglos atrás. En la actualidad existen unos oropeles modernos, un poco más utilitarios y hasta decorativos que bien pueden identificar a los navegantes polares, como este bonito reloj, inspirado en las singladuras vividas.Hubo un día cuando los aparatos de navegación electrónica, mostraban que pocas millas faltaban para alcanzar el paradigmático paralelo de los 60° al sur del ecuador, que ostenta el privilegio de ser el límite donde se ingresa a un nuevo casquete polar declarado por el consenso de las Naciones, como la Comarca de la Paz.Un lugar especial del mundo donde los nuevos viajeros fueron bautizados el día 26 de enero de 2016, con el Testimonio del Cruce Convergencia Antártica Paralelo 60° 00′ S.Imagen-4-prologoUn casquete que contiene al otro diseñado por la inclinación del eje de giro del planeta con respecto al famoso plano de la eclíptica solar, cuyas veinticuatro horas de perspectiva geométrica relativa, proponen para cada año un día de giro a toda luz y una noche que rueda en sombras constantes.

Autor: C.U. Alejandro Stero Sellarés / Perito Naval en Navegación y Maniobra. 

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